Todo vive en Word y en Excel, y el flujo de pacientes ya no es manejable a mano.
El catálogo, los pacientes, los reactivos y los rangos referenciales que hoy están en sus hojas se cargan al sistema durante la implementación, antes del primer día de uso. Desde ahí el dato se escribe una sola vez y el sistema lo arrastra a la orden, al informe, al kardex y a la caja.
Los resultados se escriben a mano en cada informe y no queda historial.
El resultado se digita una vez, con su rango al lado y alarma si sale fuera. El informe validado queda guardado, se publica al portal y la próxima vez que venga el paciente su valor anterior aparece al costado.
No hay control de reactivos: se sabe que falta algo cuando ya faltó.
Inventario con lote y vencimiento, y un kardex que se descuenta solo al procesar el examen. Alertas de stock bajo y de reactivo por vencer antes de que pare el trabajo.
La caja se lleva en una hoja y no cuadra con lo que se facturó.
Cada cobro entra a la caja del día con su medio de pago, la boleta o factura sale del mismo cobro contra SUNAT, y el cierre del día se imprime en PDF.
Unas 10 muestras al día llegan de otros laboratorios y se anotan en un cuaderno.
Cada muestra referida entra con el código del laboratorio de origen y su estado hasta que se devuelve el informe. Este mes: 264 muestras por S/ 7,920.00, con el saldo de cada referente a la vista.
La toma a domicilio se coordina por teléfono y se apunta en un papel.
La ruta del día, con hora, dirección, referencia y si el paciente está en ayunas. Lo cobrado en ruta entra a la caja: S/ 373.00 en el día de la demostración, recargo de visita incluido.
Son dos locales y hay que sumar a mano para saber cómo va el día.
Cada orden, cada cobro y cada comprobante sabe de qué local es. Se puede mirar un local, el otro, o los dos juntos con el mismo botón.
Lo que se manda a un laboratorio de referencia se pierde de vista.
Queda registrado a dónde fue, para cuándo lo prometieron y cuánto deja: S/ 600.00 de margen en las 4 derivaciones del mes.